Cereales integrales:
aportan hidratos de carbono complejos y vitaminas del grupo B,
elementos necesarios para el buen funcionamiento del hígado. Además,
los H. C. que contiene constituyen el nutriente que con mayor facilidad
metabolizará un hígado enfermo.
Frutas: son ricas en azúcares de fácil asimilación y
vitaminas antioxidantes que favorecen el funcionamiento hepático y
evitan la retención de líquidos.
Verduras: siempre que sea
posible se deben tomar crudas o cocinadas con poca sal. Aportan potasio
y otros minerales necesarios en caso de trastornos hepáticos. Además,
aportan folatos necesarios para el metabolismo hepático.
Uvas: además de aportar
azúcares naturales y vitaminas antioxidantes activan la función
desintoxicadora del hígado y estimulan la producción de bilis.
Asimismo, facilitan el retorno de la sangre del aparato digestivo al
hígado con lo que disminuye la hipertensión portal que suele producirse
como consecuencia de la cirrosis.
Manzanas: facilita el vaciamiento de la bilis y la descongestión hepática. Y poseen abundante fibra.
Ciruelas:
evitan el estreñimiento y favorecen la eliminación de desechos
orgánicos. Son bajas en sodio, grasas y proteínas. Facilitan el trabajo
hepático.
Cerezas: son antioxidantes y depurativas de la sangre lo que facilita el trabajo hepático.
Nísperos: contienen provitamina
A y minerales. Son descongestionantes y pueden reducir el tamaño del
hígado cuando éste es debido a un cúmulo de sangre (hepatomegalia
congestiva).
Alcachofas: por su contenido en
cinarina y otras sustancias potencian la función hepática, desintoxican
y facilitan la eliminación de sustancias nocivas. Aumentan la secreción
de bilis y mejoran su vaciamiento al intestino. Alivian el mal gusto de
boca y las digestiones pesadas debidas al mal funcionamiento hepático.
Cardo: contiene también cinarina lo que estimula la producción de bilis, descongestiona el hígado y facilita su buen funcionamiento.
Cebollas: gracias a su aceite esencial sulfurado estimulan la función desintoxicadora del hígado.
Rábanos: su esencia sulfurada de sabor picante estimula la función
hepática y aumentan la producción de bilis haciéndola mas fluida y
facilitando su vaciamiento.
Lecitina: contiene colina, un factor vitamínico indispensable para
el metabolismo hepático y para evitar que se deposite grasa en el
hígado.
Aceite de oliva: en cantidades moderadas favorece el buen funcionamiento hepático.
Fresas: mejoran la circulación venosa del sistema portal hepático y contribuyen a reducir la ascitis.
Achicoria, escarola y endivia: contienen una sustancia amarga que facilita el vaciamiento de la vesícula.
Berenjena: es un tónico digestivo que activa de forma suave la función de la vesícula.



Comentarios