Consejos a padres antes de dar un masaje infantil
Antes de practicar un masaje debemos:

Estar relajados. Si hemos
tenido un día difícil, debemos darnos un tiempo de desconexión antes de
comenzar. Podemos sentarnos un momento, cerrar los ojos, respirar
varias veces profundamente y dejar de lado los problemas que nos han
ocupado durante la jornada. Mirémonos al espejo y comprobemos que en
nuestro rostro -delator de nuestro estado de ánimo- no hay rastros de
tensiones innecesarias -ceño fruncido, mandíbula tensa…- Sólo entonces
estaremos preparados para empezar porque a través de nuestras manos, le
transmitiremos a nuestros hijos nuestro estado energético.
Tener las manos calientes. Para ello bastará que las
frotemos con energía o que nos las lavemos con agua caliente.
Evidentemente, tener las manos limpias antes de comenzar es requisito
indispensable.
Escoger un buen lugar. Dado
que el masaje es una actividad relajante para el bebé, conviene buscar
un lugar caldeado y agradable. Te sugerimos la habitación del bebé
(sobre el cambiador, o sobre una cama); el baño, aprovechando la
agradable temperatura que hay antes o después del aseo del niño; la
habitación de los padres (sobre la amplia cama de matrimonio); o,
durante el verano, una terraza o un jardín, cuidando de evitar
corrientes de aire y exposiciones al sol innecesarias.
Escoger el momento adecuado.
La hora elegida dependerá sobre todo de la dinámica familiar y del
estado general del niño. Conviene sobre todo respetar las digestiones
del bebé y ajustarnos a sus horas de descanso. Si el bebé tiene hambre
o está muy soñoliento conviene renunciar al masaje porque probablemente
no funcionará. Los momentos que acostumbran a ir bien son: después del
baño o antes de la siesta. Si la familia está muy ocupada durante la
semana podemos convertir el masaje en una actividad de fines de semana.

Tener los útiles necesarios.
Bastará con una toalla suave o una mantita, una muda para vestir al
bebé cuando terminemos y aceite vegetal (puede ser de almendras, de
sésamo o de avellanas y podemos encontrarlos en tiendas especializadas
o dietéticas). Es preferible usar aceite vegetal al aceite industrial
de bebés que acostumbra a ser un derivado del petróleo con base no
orgánica. Dado que la piel es un órgano a través del cual absorbemos
sustancias, conviene no usar lociones ni colonias. Perfumar el aceite
con esencias es una práctica recomendada cuando damos masajes a niños
mayores. Con recién nacidos y bebés muy pequeños es mejor no usar
perfumes dada la extrema sensibilidad olfativa que éstos demuestran
tener.
Adoptar una buena postura. Las posturas en las que podemos dar un masaje a un bebé son diversas, veamos algunas:
Sentados con las piernas cruzadas, pondremos una manta frente a nosotros y al bebé sobre ella con sus piernas hacia nosotros.
Sentados con las piernas abiertas, flexionadas por las rodillas y
unidas por las plantas de los pies de manera que entre nuestras piernas
quede un espacio que recubierto por una manta forme una cuna.
De pie frente al cambiador o a una mesa procurando que nuestra espalda no deba estar innecesariamente flexionada.
El masaje infantil es una práctica cada vez más recomendada y
extendida en nuestra cultura porque los beneficios son muy numerosos.
Cuanto antes empecemos a aplicar algún tipo de masaje a nuestro bebé
antes empezaremos a disfrutar de todas sus ventajas.






MUY BUEN ARTICULO
Publicado por: esther | 05/15/2007 at 05:01 p.m.
YO SIEMPRE DIGO LO LISMO EL PODER DEL TACTO ES ILIMITADO
Publicado por: Pedro | 05/20/2007 at 06:54 p.m.