Arrugada y amarillenta la piel del fumador
Fumar no sólo puede arrugar la cara y teñirla de
un tono amarillento; puede hacer lo mismo con el resto del cuerpo,
según afirmaba ayer un grupo de investigadores.
El estudio ha sido publicado en Archives of Dermatology y muestra
que fumar afecta a la piel de todo el cuerpo, incluso de la piel
protegida contra el sol.
“Examinamos la piel no facial que estaba protegida del sol y
descubrimos que el número total de cajetillas de cigarrillos fumadas
por día y el total de años que una persona ha fumado, estaban
relacionados con la cantidad de daño que sufre la piel de la persona
estudiada“, según afirma la doctora Yolanda Helfrich, de la Universidad
de Michigan, que dirige el estudio.
“En las personas estudiadas mayores de 65 años, los fumadores tenían la
piel sustancialmente más arrugada que los no fumadores. Algo similar
ocurre en las peronas de entre 45 y 65 años“, añadía el equipo de
Helfrich.
Los investigadores estudiaron a 82 personas, fumadores y no
fumadores, con edades comprendidas entre los 22 y los 91 años, siendo
la mitad de ellos fumadores.
Cuando la piel se expone a la luz solar, la cara se arruga
notablemente y adquiere un tono amarillento, muy pálido, según los
investigadores.
Varios estudios previos han descubierto que fumar cigarrillos
contribuye a un envejecimiento prematuro de la piel, patente en las
arrugas.
Fumar puede dañar también el tejido conjuntivo que soporta la piel y los órganos internos.






Igualmente debe ser en fumadores pasivos
Publicado por: Mp | 07/13/2007 at 01:36 a.m.