El humo del tabaco lleva consigo a nuestro interior numerosos agentes químicos oxidantes capaces de producir radicales libres aumentando de manera considerable el proceso de oxidación natural de nuestro cuerpo. Por otro lado, el tabaquismo provoca una disminución en la cantidad de sustancias antioxidantes, que son las encargadas de mantener “bajo control” este proceso oxidativo. ¿Puede ayudarnos la alimentación a disminuir estos efectos negativos?
Entre las sustancias que contenidas en el humo del tabaco, existen algunas que tienen un efecto natural de oxidación y que “atacan” a las grasas, proteínas, hidratos de carbono y otras importantes moléculas cuando se encuentran con ellas en el interior de nuestro cuerpo. Este proceso conocido como oxidación se relaciona con la aparición de importantes y comunes enfermedades como cáncer, problemas cardiovasculares, problemas circulatorios, etc.
La manera natural de combatir el “ataque” de las sustancias oxidativas es a través de antioxidantes que neutralizan su acción dañina. Sin embargo, en los fumadores, estas sustancias se encuentran generalmente disminuidas, por lo que además de ser atacados con mayor fuerza suelen tener muchas menos armas para defenderse.
Como la alimentación es la manera en la cual nuestro cuerpo recibe todas las sustancias que necesita para funcionar, es a través de ésta que podemos adquirir una mayor cantidad de sustancias antioxidantes que nos permitan contrarrestar algo del daño que estamos haciendo a nuestro cuerpo cada vez que fumamos.
Las sustancias antioxidantes más conocidas están presentes en los alimentos de origen vegetal, especialmente en las frutas y verduras crudas.
Entre ellas se encuentran:
* la vitamina C
* los carotenos y licopenos (que les dan color rojo, amarillo o naranja)
* la clorofila (que les proporciona el color verde)
* la vitamina E y el selenio, presentes en las nueces y aceites vegetales
Es por ello, que la dieta de los fumadores debe contener una mayor cantidad de antioxidantes que la dieta de los no fumadores. Por lo tanto, si aún no hemos conseguido deshacernos del nocivo habito de fumar, es importante cuidar que en nuestra alimentación estén presentes en gran cantidad alimentos que contengan antioxidantes para ayudarnos a disminuir el daño que nos provoca el tabaco. ¿Cómo hacerlo? Recuerda incluir en todas tus comidas alimentos del grupo de las verduras y las frutas procurando poner especial interés en la variedad de colorido de ellas. Es decir, consume cada día por lo menos 5 porciones de diferentes verduras y frutas y estarás ayudando a tu cuerpo a reducir el daño que le provoca cada cigarrillo.






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