Su importancia radica en su bajo contenido en grasas, y
bajo poder calórico, lo que lo hace un alimento idóneo en dietas de control de
peso.
Asimismo, su composición lo convierte en un suave pero destacado
laxante, antiséptico y diurético, ayudando -incluso- a la actividad intelectual,
gracias a su contenido en fósforo y a los anémicos por su contenido en hierro.
Está indicado para casos de estreñimiento, uremia, artritis y síntomas
reumáticos, y obesidad
Eso sí, se debe evitar comerlo prudo, pues es irritante de los riñones y el intestino, y su caldo de cocción sin sal tomado en ayunas durante tres semanas es eficaz contra trastornos del riñón, artritis y uremia, pero igualmente en procesos que cursen fiebres.
Finalmente, se ha de tener en cuenta un dato importante: se puede tomar cocido en dietas depurativas, como laxante y antiséptico.







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