Reorganizacion tensorial craneal II (R.T.Cr.)
1º El practicante sentado a la cabeza del sujeto con los codos apoyados
en la camilla, las manos toman contacto de la siguiente manera:
Las palmas de las manos se sitúan a ambos lados de la cabeza (sobre los
huesos parietales), los dedos pulgares se extienden por la zona frontal
de la cabeza (sobre el hueso frontal) y el resto de los dedos toman
contacto con la parte lateral y superior de la cara, dejando los dedos
índices a la altura de las sienes (alas mayores del hueso esfenoides),
mientras los dedos meñiques toman contacto por delante de la oreja
(articulación temporo mandibular), dejando a los dedos medios e índices
en el medio
Si todo va bien, el movimiento que notaremos será el siguiente y de
esta manera: los dedos pulgares controlarán el hueso frontal escuchando
cómo en la flexión avanza hacia delante en sentido caudal y postero
anterior en dirección al techo, abriéndose de sus dos hemilados en su
porción esfenoidal (articulación fronto esfenoidal) en dirección
postero anterior; los dedos medios, anulares y la punta de los índices
escucharán los huesos maxilares, reconociendo cómo en la fase de
flexión éstos realizan una rotación externa, abriéndose hacia fuera
desde su porción externa (articulación cigomático maxilar), yéndose en
dirección postero anterior, abriendo los espacios articulares de los
huesos cigomáticos con respecto a los maxilares y los maxilares
abriendo el espacio articular en su relación con el hueso etmoides,
lacrimales, nasales y hueso frontal; los meñiques en la mandíbula
podrán apreciar el deslizamiento de la mandíbula en sentido caudal y
cómo sus cóndilos se abren hacia fuera despegándose de los huesos
temporales en la fase de flexión, haciendo todo lo contrario en la fase
de extensión.
Esta maniobra controla no sólo controla el
movimiento del frontal, de los maxilares y de la mandíbula, sino que
también estará controlando las tensiones que hay a nivel del hueso
etmoides, permitiendo detectar las posibles disfunciones que pueda
haber en la hoz del cerebro, a la altura de su inserción en la crista
galli del hueso etmoides, así como las tensiones de la tienda de la
hipófisis.
Nos encontramos con una maniobra de uso general, una maniobra
chivata que nos avisará de las disfunciones que haya en el sistema
vertical craneal, disfunciones que se encontrarán siguiendo una línea
recta desde el hueso vómer hasta la unión de los huesos parietales con
el hueso occipital (bregma), de manera que la utilizaremos tanto para
realizar una reorganización tensional craneal como para normalizar la
disfunción mecánica de los huesos que escucha, sin olvidarnos de que
todas las maniobras de palpación pueden ser de carácter de escucha y
también de tratamiento.
Cualquier cosa que nos surja con respecto a estos huesos y al sistema
membranoso se trabajará sobre la marcha desde la misma puesta en
posición que encontramos en la foto.
A la palpación nos podemos encontrar con que todo vaya correcto, pero también con que:
A/ Podemos encontrarnos con un movimiento errático, sin definir.
Entenderemos que este movimiento está producido por tensiones
encontradas en la duramadre craneal, o bien por algún bloqueo
específico, encontrándonos así con una compensación propia del sistema
membranoso Pero también podremos encontrarnos con unos movimientos
asíncronos y desacompasados fruto de disfunciones de sincronización
entre los huesos pares y los impares. En ambos casos, la normalización
la haremos de la siguiente manera:
En una primera fase de la normalización sujetaremos los huesos que
escuchamos para en una segunda fase abrir sus superficies articulares.
Así pondremos en evidencia el punto específico de tensión.
En esta fase de la normalización podremos sentir cómo en alguna
zona, en alguna parte de donde estamos escuchando, hay movimientos como
de empuje en direcciones anárquicas, circulares, como hacia ningún
lado; estaremos en el momento, en el espacio de la normalización, en la
zona donde lo que nosotros propiciamos hace responder a la estructura,
a lo que podríamos llamar una fase de reflexión del estado en lesión y
de cómo encontrar el camino al estado de normalidad o de salud
Deberíamos sentir cómo poco a poco las tensiones se van dispersando
los movimientos erráticos se suavizan y el Movimiento Respiratorio
Primario empieza a surgir con una cadencia y ritmo constantes. De no
ser así no nos obcequemos: transcurridos 4 o 5 minutos abandonaremos la
maniobra pasando a otra y, si es necesario y las llamadas de atención
lo requieren, lo volveremos a intentar, esta vez seguramente con más
éxito.
B/ Es probable que la llamada de atención se centre en algún hueso
o huesos específicos; en este caso tendremos que centrarnos en la
estructura en cuestión.
2º Practicante sentado a la cabeza del sujeto, con los codos
apoyados en la camilla toman contacto con la cabeza del sujeto de la
siguiente manera:
Las manos toman contacto a ambos lados de la cabeza del sujeto (huesos
parietales), los dedos pulgares se sitúan en el nacimiento del pelo
(hueso frontal), los dedos índices y anulares en la cuenca de los ojos,
el dedo anular a nivel del pómulo (hueso cigomático), los dedos
meñiques se proyectan a lo largo de las patillas (articulación temporo-
mandibular).
El Movimiento Respiratorio Primario se manifestará de la siguiente
manera: los dedos pulgares se elevarán en sentido postero anterior
empujados por el hueso frontal, los dedos índices sentirán cómo se
adelantan, dándonos la sensación de que la punta de los dedos emergen
en dirección al hueso etmoides, fruto del movimiento del hueso frontal
junto con los maxilares, nasales, lacrimales y etmoides; los dedos
medios realizan una rotación externa al igual que los dedos anulares
siguiendo el movimiento de rotación externa de los huesos malares, los
meñiques realizarán también una rotación externa sintiendo como si la
punta de los mismos se introdujeran en la articulación temporo
mandibular; todo esto sucederá en la fase de flexión, llenado, en la
fase de extensión sucederá exactamente lo contrario. De no ser así
puede pasar que:
A/ Al igual que en la maniobra anterior
encontremos una serie de movimientos erráticos, sin definir, de ser
así, haremos una intención de separación de los dedos de nuestras
manos, de esta manera se pondrán en evidencia las tensiones que hay en
el espacio de cada superficie articular que estamos palpando
B/ También nos puede dar una llamada atención de algunos de los
huesos que estamos palpando en esta maniobra, de ser así, realizaremos
la palpación específica de ese hueso y si es necesario procedemos a la
normalización del mismo.
3º El practicante sentado a la cabeza del sujeto con los codos
apoyados en la camilla realizará palpación con ambas manos en los
hemilados del cráneo. Los índices por delante de la oreja (articulación
temporo-mandibular por debajo de la apófisis cigomática del temporal),
dedos anular y meñique en la base de la cabeza (escama occipital),
mientras que los pulgares en contraposición respecto a los dedos
índices se sitúan en la parte frontal y superior de la cabeza (hueso
frontal y parietales).
El movimiento encontraremos será el siguiente: el dedo índice y medio
sentirán el Movimiento Respiratorio Primario del hueso temporal el dedo
anular y meñique sentirán en el occipital el MRP y el pulgar situado en
los parietales sentirá perfectamente el Movimiento Respiratorio
Primario en perfecta sincronización con el resto de los huesos que
estamos palpando si esto es así los temporales en su fase de flexión
harán una rotación externa con lo cual nuestro dedo índice se
adelantará en sentido caudal y nuestro dedo medio retrocederá en
sentido craneal el dedo anular y meñique en la fase de flexión se verán
empujados en dirección a la camilla y los dedos pulgares también en la
fase de flexión se verán empujados hacia fuera por la rotación externa
de los huesos parietales en la fase de extensión realizará un el
movimiento completamente contrario
De no ser así nos puede pasar que
A/ Los huesos que estamos palpando no realicen
el movimiento de flexión extensión al unísono , por ejemplo mientras
los temporales van hacia la rotación externa el occipital se queda en
extensión y los parietales van hacia la flexión en este ejemplo podemos
imaginar que el desajuste de movimiento pueda ser de cualquier otra
manera pero que no realicen el movimiento entre sí de forma síncrona y
organizada esto no quiere decir que los huesos tengan alguna limitación
de movimiento pero sin que el movimiento que realizan entre sí no es el
correcto se trataría claramente de una desorganización tensional
craneal con lo cual la maniobra que tendríamos que utilizar sería la de
separación de los huesos entre sí realizándola de la siguiente manera
Los dedos índices y medios traerán el hueso temporal en sentido
craneal y en dirección a nuestros codos los dedos anulares y meñiques
se llevarán el hueso occipital en sentido caudal en dirección a los
hombros del sujeto y los huesos parietales los separaríamos entre sí
con nuestros dedos pulgares esta maniobra la realizaremos
insistentemente durante 3, 4 min y una vez transcurrido este tiempo
dejaremos de hacer esta intención de tracción para dejarlos en un
movimiento libre. Esta maniobra la realizaremos también cuando nos
encontremos con cualquier tipo de desorganización en el movimiento de
estas articulaciones.
B/ podría darse el caso de que al realizar esta palpación
cualquiera de estos huesos no tuviera un movimiento bien definido de
ser así haríamos una normalización del hueso que éste en disfunción.
Raúl Guzman
Fuente: www.cofenat.es







Comentarios